TU DECIDES.
―¡Alexei ―Tatiana grito cuando el orgasmo amenazó con arrastrarla. Pero él siguió moviéndose dentro de ella.
―No te imaginas lo perfecta que te ves corriéndote sobre mi polla, lyubov’ ―el sujeto sus muslos enterrando los dedos en su piel ―Te sientes perfecta.
Tatiana gimió incapaz de responder, rebotando sobre el tocador con la fuerza de cada embestida. Alexei siguió golpeando ese punto tan profundo e intenso, llevando a un punto al que nunca había llegado. Su piel se erizó y aunque acababa de