37 EL MAR CON EL CIELO
Serem no podía creer todo lo que estaba pasando, su cuerpo vibraba con aquel candor de no saber cómo ser la mejor amante.
Era inexperta, no sabía cómo ser capaz de darle a él, tanto placer como el que estaba recibiendo. «!Que ciertamente era mucho!»
Quería adorarlo, expresar todo lo que estaba sintiendo en el cuerpo y en la mente, pero solo permanecía inmóvil allí, mientras que él era capaz de hacer su magia. Adoraba sentirse de aquel hombre hermoso y adorado.
Con cuidado