Entramos dentro del despacho del director del hospital, entrando poco después mi amiga Bianca, mirándola los policías con extrañeza
— ¿Quién es usted? — le preguntó el policía a mi amiga cuando ella entró
— Soy una amiga de Lorena y enfermera de este hospital — contestó ella
— ¿Sabe usted algo del asesinato del señor Marin? ¿Trabajó usted anoche en el hospital? — le pregunto a mi amiga
— No, he entrado esta mañana a trabajar, pero seguro que ha sido cosa del marido de mi amiga, últimamente