—¿Cómo te fue en tu entrevista de trabajo? —preguntó Marcos cuando se encontró con Mari a la salida de dicha entrevista, pero la joven, lejos de estar emocionada, tal como Marcos lo hubiera esperado, solo suspiró y presionó sus labios uno contra el otro.
—No creo que me den el trabajo —respondió desganada la joven mujer, y entonces suspiró de nuevo.
—¿Y eso? —preguntó Marcos, trastabillando un poco—. Yo creo que tu trabajo es muy bueno.
—También creo que mi trabajo es muy bueno —aseguró la joven