—sube al maldito auto— una voz chillona y nefasta para los oídos de Selene, llama su atención. Por tal razón se da la media vuelta para mirar por la ventana del auto y percatarse de la presencia de Tatiana, la cual la está apuntando con un arma
—eres tú... Que desgracia verte
—pienso lo mismo de tí gorda estúpida, sube al auto, ¡Ahora mismo!
—dispara si quieres, de igual forma tengo escoltas por montón
—no voy a caer en tu provocación perra. Así que o subes al auto, o la bomba que está dentro