—¡Vaya, que grata sorpresa!— sonríe Parrow, por nada del mundo se va a dejar intimidar por Israel
Israel le da una buena jalada al cigarro y luego lo lanza al suelo.
—¿Qué haces aquí?— Massimo detiene sus pasos —¡Oh, vaya!— exclamó al ver a los hombres de Israel, aparecer de la nada —¿Acaso te da miedo venir solo?— pregunta sin dejarlo de mirar
Israel expulsa el humo del cigarro y luego emboza una sonrisa maliciosa. —¿Aún no has aprendido a conocerme? ¿O acaso se te olvida quién me engendró?