Mundo ficciónIniciar sesiónCLINT MIRÓ A UN LADO. Si le dijeran que acababa de despertar en el infierno, no lo dudaría. Había gente por todas partes en la esquina de esa habitación, algunas en el suelo, otras en el sofá, y al menos cinco de ellas se enredaron con él en la cama. Mujeres y hombres desnudos como en una pintura medieval hecha para representar el pecado. El olor a sexo contaminaba la habitación y era casi palpable, la lujuria impregnaba la rop







