Mucho más rápido de lo que Olivia hubiera creído, el tiempo comenzó a pasar frente a ella sin piedad, y en un abrir y cerrar de ojos tuvo justo encima la fecha de la boda que habría de consumar por fin aquella farsa.
Pese a que nunca había sido de esas mujeres que fantasean con el día de su boda desde que tienen uso de razón, una parte más bien pequeña de ella misma siempre había ambicionado algo de ensueño; pequeño, sencillo y a su manera, pero de ensueño de todas formas. En las pocas veces q