El peor castigo: 31. Matías le ruega a Emma
Matías consiguió llegar a tiempo, pero todo gracias a que le pidieron una autorización de viaje para sacar a Mía del país y que ella no tenía, pues la hija de ambos era brasileña por nacimiento y no podría llevársela sin su firma.
— ¿En dónde está? — preguntó Matías, agitado, después de saltarse todos los protocolos de seguridad del aeropuerto. No le importaba la multa, no le importaba nada, salvo explicarse con Emma por lo que había leído.
— Sigue en la sala de espera señor, ha perdido su vuelo