Nadie sabe lo que tiene. Capítulo 30: Un hombre de ensueño.
Laudina se quedó en silencio, aunque sin dejar de mirarlo fijamente, no sabía que responderle, no lo conocía bien, temía equivocarse y ahora estaba esperando un bebé por quien tenía que velar, no podía dejarse llevar de buenas a primera, como hizo con Angus.
Suspiró profundo con temor a decir que sí o no porque no quería equivocarse.
—No lo sé, tengo miedo… no te conozco, tú no me conoces, ¿Qué pasa si cuando lo hagas ya no quieres estar conmigo? —preguntó con sinceridad.
—Nunca soy de dejarme