Capítulo 64: Un bebé muy esquivo.
Las manos de Wanda se movieron con facilidad y sus dedos presionaron en los tendones de la pierna de Andrew, devolviendo la fuerza a unos músculos que llevaban demasiado tiempo, inactivos.
La habitación que había habilitado para eso, estaba llena de los sonidos rítmicos de su trabajo, interrumpidos por los pitidos constantes del monitor que registraba sus progresos. Claudia estaba sentada en una silla junto a la mesa de terapia, como una centinela inquebrantable.
Su presencia era un voto sile