47. La combinación perfecta
47. La combinación perfecta
Layla entreabrió los labios y un ronco gemido salió de ellos. La boca de Nathan se deslizó lentamente por su cuello mientras sus manos apartaban el brasier de sus generosos pechos. Los pezones, duros como dos botones, apuntaban el cuerpo de Nathan como dos balas.
La mano se deslizó por la hendidura de sus pechos, sus dedos bajaron a su vientre plano, ese sitio donde un día no muy lejano plantaría su semilla. La sola idea hizo que su pene se agitara dentro de su pantal