31. ¡Ella pudo morir por tu culpa!
31. ¡Ella pudo morir por tu culpa!
Layla irrumpió en la sala de la casa de sus padres como un vendaval. La ira se reflejaba en su mirada y en la manera que respiraba.
—¡¿Qué clase de madre eres?! —exclamó, lanzando su bolso con violencia.
Aria y Colton se levantaron de inmediato; el hombre miró a su hija, pero no se atrevió a decir nada. ¡Como siempre! Pero Aria era otra cosa; la mujer le devolvió la mirada a Layla, como si quisiera atravesarla con una bala.
—¿Qué demonios te pasa? ¿Qué derech