20. Confesión
20. Confesión
La pregunta salió sin permiso; Layla fue consciente tarde de ello. Ya entre Kevin y ella no existía nada. Lo suyo fue hace tanto tiempo…
—Hola, Layla —saludó él, sonriéndole de esa manera que solía hacerlo cuando solo tenían dieciocho; de eso había pasado ya mucho tiempo.
—Hola —respondió, sintiéndose tonta, fulminando a Livi por no decirle que su hermano estaba en casa. ¿O lo había hecho con intención de que se encontraran?
—Escuché que te casaste —musitó Kevin, sentándose en el