146. ¡Es un complot!
146. ¡Es un complot!
Layla ayudó a Nathan a sentarse; había cambiado de color y su respiración se volvió irregular.
—Creo que se me ha bajado el azúcar —murmuró, viendo un punto en la nada.
Todo el chalet le recordaba a Bella de niña; ahí estaban todos sus juguetes, sus muñecas e incluso algunos cochecitos.
Él se levantó, como si fuera un fantasma, y caminó por todo el lugar. Viendo y tocando las cosas de su hija.
—Ha crecido —musitó sin ver a Layla. Tenía un sentimiento que no podía expresar c