112. Sal de aquí
112. Sal de aquí
Bella se apartó de Elijah tan pronto como escuchó el grito de Nathan. Su cuerpo se tensó como la cuerda de un violín, sus ojos se abrieron con sorpresa, viendo el miedo reflejado en los ojos de su guardaespaldas.
Él se alejó un paso; ella no se atrevía a girarse.
Nathan seguía de pie en el umbral de la puerta, su mano se aferraba con fuerza al pomo, esperando una jodida explicación.
El tiempo se hizo eterno y el silencio más pesado que una losa. Elijah fue el primero en moverse