STEVEN
—Julia —mi voz es aguda y fría—. Quiero que hagas las maletas inmediatamente, te irás en el primer vuelo a Estados Unidos —ordeno lapidariamente. No tengo tiempo para otra más de sus patéticas tretas.
Sonríe maliciosamente y sé que debe tener una carta bajo la manga.
—Oh, pobre Steve... siento que te hayan dejado tirado en el momento, pero ya te advertí que nunca aceptaría que pasaran por encima de mí... y yo nunca hablo por hablar, pobre chica —dice haciendo unos estúpidos pucheros.