Nada más salir Giuliano por la puerta de su despacho, entró la sirvienta dando un pequeño grito al verme en el suelo llorando y encogida a causa del dolor que tenía, me ayudó a levantarme y andando poco a poco pude llegar a mi dormitorio con su ayuda, me tumbe en la cama cogiendome ella la mano sentándose a mi lado
— Señora voy a llamar al médico, tiene un fuerte golpe en la cara — me dijo
— No lo hagas, ya se me pasara el dolor — contesté
Poco tiempo pase en la cama cuando empecé a notar en m