CAPÍTULO 100. Cómo cambian las cosas
Lauren lo miró con una mezcla de incredulidad y cansancio, como si Nolan le hubiera dicho algo demasiado imposible para ser real.
—¿Perdón?
Y aunque la audiencia estaba terminada, nadie se atrevió a moverse e incluso el juez permanecía inmóvil en calidad de chismoso.
—¡El algoritmo! —insistió Nolan con tono de asco—. ¡Te lo compro!
Ella cruzó los brazos, como si necesitara esa barrera física para no reírse en su cara.
—¿Esperas que le venda mi algoritmo al mismo tipo que acaba de hacerme pasar