Hubo un silencio entre ambos mientras él la llevaba de regreso a casa. En realidad, Anna había dicho que podía ir sola, pero Stephen se negó rotundamente e insistió en acompañarla personalmente. Después de todo el drama que había ocurrido ese día, no confiaba en dejar esa tarea en manos de nadie más. Anna mantuvo la mirada fija por la ventana, contemplando el paisaje… o quizá simplemente estaba evitando cruzar la mirada con él.
—Lo siento —rompió finalmente el silencio Stephen, con una voz tran