La concentración de Anna se vio interrumpida por un golpe en la puerta, y fue entonces cuando prestó atención a la hora. Ya pasaban de las 6 de la tarde, necesitaba emprender el camino de regreso a casa desde la oficina. Con un pequeño suspiro, cerró la pantalla de la computadora y se puso de pie.
—¿Quién es? —murmuró, preguntándose si realmente había oído un toque o si sus oídos la estaban engañando.
No hubo respuesta, así que tuvo que ir a comprobarlo por sí misma. Annabel caminó hacia la pue