Baje del avión y entre en la terminal, marchando hacia la calle donde habían varios taxis aparcados en la misma entrada, subí a uno de ellos dando al conductor la dirección de la casa donde vivía David. Una vez que llegamos y le pagué al taxista me baje del automóvil, con mi equipaje, me acerque a la puerta de la casa, toqué al timbre abriéndose una Lucia sorprendida por verme allí y sola.
— Mi querida niña ¿cómo estás? y ¿David no ha podido venir contigo? — me preguntó
— No, él no ha podido ve