Capítulo 42. Visitas inesperadas.
Alessandra Cavani.
La cama se siente tibia, pero ya Dylan no está. Aun así, la sonrisa en mis labios no se borra. Porque recuerdo sus palabras mientras me hacía el amor y también, cuando se despidió hace unas horas, antes de irse a la oficina.
Quiero amanecer así cada día de mi vida…
Mi piel se erizó al escucharlo. Y acompañado de la vibración de su voz contra mi cuello, con solo una frase me desarmó por completo.
Me estiro un poco para destensar mis músculos. El dolor tenue de los golpes ya es