Bastián
Liam terminó de ponerse el bolsón. Parecía pesar el doble que al inicio del viaje. Decidió llevarse todos los colores y pequeños regalos que Isabela y Rita le dieron, su cuerpo diminuto apenas equilibrando el peso.
—¿Le dijiste gracias a Isabela por estas cosas? —preguntó Bastián, apretando las correas del bolso.
—Papá, supersonica me regaló esto. —Liam se agachó, rebuscando entre sus cosas con manos pequeñas y emocionadas.
Bastián levantó una ceja al escuchar el apodo. Aunque era vergo