Bastián
Un pacto con el diablo.
Así lo llamo Adler.
A pesar de eso no había borrado esta estúpida sonrisa desde que le conto sobre el asunto.
La sala de reuniones comenzó a llenarse de personas, los jefes de departamento tomaban sus puestos en la gran mesa redonda. Adler daba órdenes a las asistentes para colocar los reportes en la mesa frente a los jefes y repartir algunas copias a sus acompañantes.
Bastián sentado de espalda a las puertas clavo su vista en el asiento vacío frente a él. Ahí do