—Podemos arreglarlo — Adler se concentró en la atractiva enfermera frente a él—, denme un día y estoy seguro de que puedo encontrar una solución.
La enfermera asintió sonriendo con igual coquetería. Adler no dudó en tomar su mano y depositar un suave beso en el dorso antes de darle un suave guiño.
—Espero, director Becker, que podamos contar con su absoluto apoyo —la voz chillona de la enfermera carraspeó las últimas palabras, antes de marcharse, no sin antes de darle un suave toque sobre su hom