No, no perdí la memoria. Esta no es una de esas historias donde despierto y no sé quién soy. Esta es la historia de una mujer que se percató que ser ella no la acercaría jamás al hombre que amaba, así que tuvo que cambiar. No podía cambiar de piel pero si de nombre e historia. Inventar ser otra para sobrevivir…para poder vencer los obstáculos.
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Izel
¡Izel!, ¡respóndeme!, ¡Izel!
Escucho a lo lejos una voz que me desesperada me pide que abra los ojos, trato de que sea rápido pero, el dolor