Enrique
-Un día antes de la boda -
La sonrisa de Izel es brillante, amplia, sincera. Ella corre hacia mí y se lanza hacia mis brazos para darme un abrazo tan fuerte que me regresa el alma al cuerpo. Acaricio su cabello largo y negro, ese aroma tan rico que ahora trae entre sus ropas y siento su calor lleno de amor.
⎯¡Te extrañé tanto! ⎯ me confiesa, para después soltarse a llorar⎯ te extrañé tanto como no tienes idea.
⎯Yo te extraño más…⎯ respondo y, acomodando sus dedos debajo de su mentón