Camila detuvo su automóvil justo frente a uno de lo hospitales que había encontrado en aquella ciudad a la cual acababa de llegar. Ni siquiera estaba segura de donde era que se encontraba, pero estaba segura de que necesitaba atención medica lo más pronto que fuera posible. Desde que había tenido que huir de la ciudad, se había percatado de que el dolor en su cuerpo cada vez parecía estarse intensificando más. Los brazos le dolían y las heridas que Santiago le había causado en el rostro no le d