Camila corrió rápidamente al vestidor cuando finalmente la fiesta de la boda se había terminado, estaba totalmente harta y cansada de qué se tenía que quedar un rato más en aquel lugar para que los estilistas pudieran quitarle todo el maquillaje pesado que le habían hecho. Ni siquiera estaba totalmente segura si deseaba quedarse un poco más en ese lugar porque simplemente lo que llevaba encima era maquillaje y ese horrible vestido que había comenzado a detestar desde hace horas. Mientras corría