El ambiente en el auto era tenso. Guillermo miraba por el espejo retrovisor, pero la ausencia de Valeria lo inquietaba, se había acostumbrado a que ella fuera la encargada de atender a Laura. Además la presencia de Natalia, lo perturbaba, sin embargo, no podía quitarle el derecho de estar cerca de la pequeña, ya que eso complicaría aún más las cosas, y Laura, en medio de su inocencia, la quería muchísimo, era lo más cercano que le había quedado de su madre Isabel.
La voz de Laura, entrecortad