Natalia
Me dolía la espalda y el costado, pero desperté viva, acaricié mi vientre, estaba más grande. Cuando desperté hice fue preguntar por mi hijo, y cuando Eros y Benjamín me pidieron calmarme y escuchara, comprendí que ese sonido era el corazón de mi bebé. La puerta se abrió e ingresó mi mamá, corrió a abrazarme y besó todo mi rostro.
—Mi niña, no sabes lo feliz que estamos de verte de nuevo consiente. Todos nos encontramos afuera, tu papá, tu hermano, tu cuñada y toda la familia de Guille,