Natalia
Salí de la cama desnuda, hasta hace unas tres horas fue que nos dormimos Guille y yo, a pesar de que el imbécil de Pablo quiso dañar mi boda, no se lo concedí. Vi a mi esposo, por fin mi esposo dormido profundo en la cama después de tremenda consumación matrimonial, nos cercioramos anoche en que se consumara todo.
De solo recordarlo me vuelven a dar muchas ganas de subirme sobre su delicioso pene y cabalgarlo de nuevo. Pero mi bebé tenía hambre, mucha hambre diría yo. Me di un baño rápi