Capítulo 58 - Amenaza y seducción.
Guillermo
El juez por fin pronunció lo que mi alma por años anhelaba, desde el mismo día en que le compré el anillo de compromiso en nuestro aniversario, cuando solo éramos unos jóvenes. Ahora, al mirarla en su madurez, a puertas de convertirse en la madre de mis hijos y por fin… Siendo mi esposa.
—Los declaro marido y mujer. —Nos casamos en un país diferente, pero estamos casados después de todo—, puede besar a la novia.
¿Cuál novia? ¡Es mi esposa! Ocho años después… la besé con hambre, con de