Santos
No podía dormir, con esta era la segunda desvelada de la noche. Por eso desde hace una hora hacía ejercicio, en un rato, saldré con César. Cuando él me escuchó salir de la habitación a la medianoche, a los segundos él abrió la puerta de su cuarto. Por eso le pregunté si era que no dormía por estar en la puerta.
Cada vez que me levantaba él se asomaba. Su actitud no me molestó, más bien me causó risa. Recordé la corta conversación de camino a la cocina mientras iba a prepararme leche tibi