Natalia
No tengo idea de cómo interpretar lo que hace más de media hora pasó. Desayunamos en silencio, era cierto que éramos adultos, pero los nervios se sentían como si fuera una adolescente.
—Sin duda Maco cocina genial.
—Sí, en eso no he avanzado en lo más mínimo.
—¿Sigues en modo básico? —dijo en tono burlón.
—Pero ya estoy haciendo pinitos con la chef, —volvimos a reír. Nos miramos—. Gracias por todo lo que has hecho por mí. Lamento esos días en la cárcel por mi culpa.
No era una belleza c