Lucía dejó la tablet y se levantó, caminando hacia la puerta del vestidor. Se apoyó en el marco, viéndolo elegir una camisa blanca.
— Bueno, Sombra... tendrás que esperar un poco. No nos vamos ya.
Alexander se abotonó la camisa, mirándola a través del espejo.
— ¿Por qué? ¿Tienes otra emergencia vete