CAPÍTULO 313
Thiago, notando la rigidez en los hombros de Sofía, dejó las llaves en la consola de la entrada y se quitó el saco, arrojándolo sobre una silla.
— ¿Quieres algo de tomar? —preguntó él, acercándose a la barra de la cocina— ¿Vino? ¿Agua? ¿Un té relajante?
Sofía lo miró, levantando una cej