CAPÍTULO 287
Lucía caminaba de un lado a otro, con una taza de café frío en la mano y la mirada perdida. Su teléfono estaba sobre la mesa, mudo.
Ya no podía seguir esperando. La inacción la estaba devorando por dentro. Sus hijos estaban en peligro, y ella no iba a quedarse de brazos cruzados mientra