CAPÍTULO 275
Lucía colgó el teléfono y miró a su hijo. Mateo estaba mirando el suelo, destruido. Perder a Samanta y a Sofía en la misma noche era un castigo que no merecía.
— Vamos a esperar a tu padre, Mateo —dijo Lucía con suavidad, sentándose a su lado— Él y Thiago vienen en camino. Lo resolvere