CAPÍTULO 245
Cuando Samanta bajó los escalones hacia la calle, Sofía ya la estaba esperando en la camioneta. El motor del robusto Jeep Wrangler ronroneaba con un sonido reconfortante y seguro.
Sofía, desde el asiento del conductor, le hizo un gesto amistoso con la mano.
— ¡Justo a tiempo! —la salud