CAPÍTULO 230
Ajenos a todo lo que sucedía en el Hipódromo Samanta y Mateo seguían su propio viaje paralelo por la costa sur.
Mateo estaba de pie frente al espejo, ajustándose los puños de una camisa. A través del reflejo, observó a Samanta, que estaba sentada en el borde de la cama, envuelta en una