—Supongo que ya vinieron por ti.
Insistieron con el timbrazo de la puerta, hasta le dieron golpes a la misma, ella se preguntaba si la habían escuchado. Le miró al hombre que seguía agarrándola.
—¿Qué piensas hacer ahora?
—¿Qué tal si te desnudo y abrimos la puerta? Será más fácil librarte de él. —ella lo miró aterrada, no podía permitir que aquello sucediera.
Cuando él la soltó para intentar poner en marcha su plan, ella le dio un golpe en la barbilla y consiguió apartarlo de ella. Corrió haci