CAPÍTULO 77
Noah bajó del carro de la montaña rusa, pálido y con las piernas temblorosas, Ava lo esperaba y al verla la abrazó con fuerza.
–¿Cómo te fue?
–Cada milisegundo de la caída en la montaña rusa para alguien que, como yo, percibe el tiempo en nanosegundos fue la peor experiencia.
–Lo siento mucho Noah –dijo y le pasó el brazo por la cintura para conducirlo hasta una caseta acondicionada para la entrega de regalos. Allí estaban los trillizos rodeados de niños que ya les habían dado sus o