El nombre completo de la mujer, según pudo confirmar Emma minutos después cuando Luca finalmente bajó las escaleras alertado por el alboroto, era Sofía Castellano, y la seguridad con la que se movía por el vestíbulo principal de la mansión dejaba claro que no era la primera vez que caminaba por esos pasillos como si le pertenecieran.
—Sofía —dijo Luca, deteniéndose en seco al verla, con una expresión que mezclaba sorpresa e incomodidad evidente —¿Qué haces aquí?
—Vine a recordarte algunas cosas