―¡Aparece de una puta vez imbécil! ¿Quieres recuperar a nuestra familia? ¡Entonces da la cara y ayúdame a hacerlo!
Grito a todo pulmón para hacer que Paúl vuelva desde donde quiera que esté. Lo intento todo, pero no logro convencerlo de que regrese. Vuelvo a insistir, no obstante, se rehúsa a aparecer. Estoy acabado sin su ayuda. Lo necesito más que nunca y voy a hacer lo que sea para convencerlo de que vuelva.
Me lanzo de rodillas sobre el piso y lloro con desconsuelo. Ruego, imploro y me arra