57. La Pequeña Sobrina del Millonario
En pies dirigió sus pasos hacia el armario, corrió las puertas y rebuscó el vestido que colgó, al igual que todo lo demás, en una percha. Cuando lo sacó de la caja, apenas le puso atención, no quería usarlo y al cambiar de parecer fijó un día para ponérselo a ver si le quedaba a la medida.
Antes de tomarlo, clavó la mirada en la caja en la que vino el atuendo. Se agachó y la abrió, algo le decía que debía hacerlo y una vez descubrió la cajita en el fondo supo que no se equivocó al respecto.
La