40. La Pequeña Sobrina del Millonario
Mariané rugió, apartó de un manotazo la taza de cereales, lo volcó ensuciando el regazo de su vestido. Furibunda, dejó todo el desastre encaminada a su habitación. A medio pasillo, paró en seco. Ismaíl había olvidado cerrar su puerta, aquella estaba entornada al descuido. Se movió insegura de lo que haría, al entrar vio varios frascos regados en la cama, la chispa de la curiosidad se encendió.
Inspeccionó la etiqueta con la receta de uno, no entendió mucho. Ahí todo parecía palabras complejas