25. Capítulo: La Pequeña Sobrina del Millonario
»Es irónico tenerte cerca pero no poderte querer. Que el día y la noche se rocen y no puedan estar juntos al igual que tú y yo. Que ironía la vida al ponerte en mi camino y deba tomar otro rumbo, florecilla«.
Desesperación
El lado vacío de la cama conservaba su olor, podía sentirla junto a él; el desvarío no se disipaba, la flama ardiente invadía hasta los sueños más profundos. Vino el insomnio y lo despertó de febriles deseos envolviéndolo. Una necesidad de calmar sus ansias, besarla y tocarla