— Lo mismo me pasa a mí Ivonne, estamos hechos el uno para el otro. — mencionó sonriendo de lado, mientras pegaba su frente a la mía y terminaba besándome, benditos sus besos y benditos sus labios que me provocaban tantas sensaciones electrizantes, sus manos se dirigieron a mi vientre, el cual acarició, arrodillándose lo besó provocando que mis mejillas se enrojecieran, sentí la necesidad de abrazarlo y esconder mi rostro en su cuello, buscando seguridad entre sus grandes brazos. — Nunca te dej